martes, 15 de junio de 2010

Mar Muerto

El mar Muerto es un lago endorreico salado situado a 416,5 m bajo el nivel del mar  entre Israel, Jordania  y los Territorios Palestinos. Es de hecho el lugar más bajo de la Tierra, ocupando la parte más profunda de una depresión tectónica atravesada por el río Jordán y que también incluye el lago de Tiberíades. También recibe el nombre de lago Asfaltites, por los depósitos de asfalto que se encuentran en sus orillas, conocidos y explotados desde la Edad Antigua.[1]  Tiene unos 76 km de largo y un ancho máximo de unos 16 km; su superficie es aproximadamente de 625 km². Recibe agua del río Jordán, de otras fuentes menores y de la escasa precipitación que se produce sobre el lago, y el nivel del mar es el resultado del balance entre estos aportes y la evaporación.
Es aproximadamente diez veces más salado que los océanos; la salinidad en el resto de los mares es de 35 gramos por litro. En el mar Muerto es de 350 a 370 gramos por litro, por lo que ningún ser vivo habita en él. Tan elevada salinidad es lo que impide a un ser humano hundirse en sus aguas, pudiendo flotar sin ningún esfuerzo, característica que le ha hecho mundialmente popular. Con todo, no es el lago más salado de la Tierra, ya que lo superan el lago Assal en Yibuti y ciertos lagos antárticos. Es rico en potasas, bromuro, yeso, sal y otros productos químicos que se extraen en gran cantidad y de manera muy económica. Las compañías israelíes y jordanas instaladas en la parte sur del mar Muerto, a ambos lados de la frontera, aprovechan dichos minerales para el desarrollo de una importante actividad económica. Para llevar a cabo el proceso de extracción de minerales, es necesario evaporar artificialmente agua del mar Muerto, proceso que contribuye al descenso de sus aguas, un hecho completamente evidente para todo aquel que visita la zona. Ambos países también utilizan las aguas del río Jordán, principal tributario del mar Muerto (es el único tributario en la práctica) para irrigar grandes extensiones de tierra agrícola.

La superficie era de 1.025 kilómetros cuadrados en 1945. Hoy apenas alcanza 625, y en algo más de 100 años tendrá la mitad de su actual extensión, según cifras oficiales. En ciertos puntos, la costa se halla hoy a 600 metros de donde se encontraba 20 años atrás.
La costa se ha alejado tanto, que a los turistas se les dificulta llegar al mar. Se crean áreas secas que se convierten muchas veces en zonas de barro imposibles de cruzar. También sucede que el agua que corre en dirección al mar desde las montañas, debido al descenso del nivel del mar, cava más profundo y hace peligrar la infraestructura, con desmoronamientos. Se forman huecos de 8 a 10 metros de profundidad y otro tanto de diámetro que aparecen en terrenos antiguamente inundados por las aguas, y provocan desmoronamientos de construcciones que obligan a adoptar medidas como la protección de la carretera 90, que conduce a Jerusalén.

Fotos © Juan Jesús Ruiz González
Textos extraidos de la web de la Wikipedia

miércoles, 9 de junio de 2010

Jericó

Iglesia del Buen Pastor en Jericó

Importante ciudad del valle del Jordán (Dt. 34:1, 3), en la ribera occidental del río, a unos 8 Km. de la costa septentrional del mar Muerto, y aproximadamente a 27 Km. de Jerusalén. Jericó se halla en la parte inferior de la cuesta que conduce a la montañosa meseta de Judá. La ciudad era conocida como la ciudad de las palmeras (Dt. 34:3; Jue. 3:13); la primera mención en las Escrituras se da en relación al campamento de los israelitas en Sitim (Nm. 22:1; 26:3).


Iglesia del Buen Pastor en Jericó

La situación de Jericó, ciudad muy fortificada, le daba el dominio del bajo Jordán y de los pasos que llevaban a los montes occidentales; la única manera de que los israelitas pudieran avanzar al interior de Canaán era tomando la ciudad. Josué envió a dos espías para que reconocieran la ciudad (Jos. 2:1-24), el pueblo atravesó milagrosamente el Jordán en seco, y plantaron las tiendas delante de la ciudad. Por orden de Dios, los hombres de guerra fueron dando vueltas a la ciudad, una vez por día, durante seis días consecutivos. En medio de los soldados, los sacerdotes portaban el arca del pacto, precedida por siete sacerdotes tocando las bocinas. El séptimo día dieron siete veces la vuelta a la ciudad; al final de la séptima vuelta, mientras resonaba el toque prolongado de las bocinas, el ejército rompió en un fuerte clamor, las murallas se derrumbaron, y los israelitas penetraron en la ciudad. En cuanto a la fecha, sería alrededor del año 1403 a.C. (cf. ÉXODO Y PEREGRINACIÓN POR EL DESIERTO).

Mezquita en Jericó

La ciudad había sido proclamada anatema. A excepción de Rahab, que había dado refugio a los espías, y su familia, todos los demás habitantes fueron muertos. El oro, la plata, los objetos preciosos, entraron al tesoro de Jehová. Josué lanzó una maldición contra quien reconstruyera la ciudad (Jos. 5:13-6:26).
subida al mirador de Jericó

Fue asignada a Benjamín; se hallaba en los límites de Benjamín y Efraín (Jos. 16:1, 7; 18:12, 21).
Eglón, rey de Moab, hizo de ella su residencia en la época en que oprimió a los israelitas (Jue. 3:13).
En el reinado de Acab, Hiel de Bet-el fortificó la ciudad; en el curso de esta fortificación perdió, o sacrificó, a sus dos hijos, en cumplimiento de la maldición de Josué (1 R. 16:34).
vistas desde el mirador de Jericó

Durante el ministerio de Eliseo había en Jericó una comunidad de profetas (2 R. 2:5).
Elías, al ir a ser arrebatado al cielo, atravesó Jericó con Eliseo (2 R. 2:4, 15, 18).
En Jericó fueron puestos en libertad los hombres de Judá que habían sido hechos prisioneros por el ejército de Peka, rey de Israel (2 Cr. 28:15).
Los caldeos se apoderaron de Sedequías cerca de Jericó (2 R. 25:5 Jer. 39:5 52:8).
Después del retorno del exilio, algunos de sus habitantes ayudaron a construir los muros de Jerusalén (Neh. 3:2).

Báquides, general sirio, levantó los muros de Jericó en la época de los Macabeos (1 Mac. 9:50).
Al comienzo del reinado de Herodes los romanos saquearon Jericó (Ant. 14:15, 3).
Después Herodes la embelleció construyendo un palacio y, sobre la colina detrás de la ciudad, levantó una ciudadela que llamó Cipro (Ant. 16:5, 2; 17:13, 1; Guerras 121, 4, 9).


La parábola del Buen Samaritano se sitúa sobre el camino de Jerusalén a Jericó (Lc. 10:30).
La curación del ciego Bartimeo y de su compañero tuvo lugar en el camino de Jericó (Mt. 20:29; Lc. 18:35);
Zaqueo, a quien Jesús llamó para hospedarse en su casa y darle la salvación, moraba en Jericó (Lc. 19:1, 2).
Jericó se halla a casi 240 m. por debajo del nivel del mar Mediterráneo, en un clima tropical, donde crecían las balsameras, la alheña, los sicómoros (Cnt. 1:14; Lc. 19:2, 4; Guerras 4:8, 3).


ruinas de la antigua Jericó

Las rosas de Jericó eran consideradas extraordinariamente bellas (Eclo. 24:14).
La antigua Jericó se elevaba muy cerca de las abundantes aguas llamadas en la actualidad 'Ain es-Sultãn; ésta es indudablemente la fuente que Eliseo sanó (2 R. 2:12-22; Guerras 4:8, 3).
La Jericó moderna, en árabe «Er-Riha», se halla a 1,5 Km. al sureste de la fuente.


Fotos © Juan Jesús Ruiz González
Textos extraidos de la web de la SEDM

martes, 1 de junio de 2010

Qmram, Monasterio de los Esenios


Qumrán (en árabe: Khirbet Qumrán; su antiguo nombre se desconoce) se encuentra en la costa noroeste del Mar Muerto, algunos kilómetros al sur de Jericó. En una cueva en los acantilados del Desierto de Judea al sur de Qumrán, los beduinos encontraron en 1947 los primeros Rollos del Mar Muerto. A raíz de este descubrimiento, Qumrán fue excavada por el Padre dominicano R. de Vaux en los años 1951-56. Quedó al descubierto un complejo de edificios que cubren un área de 100 x 80 m. y datan del período del Segundo Templo.

La ubicación del sitio y su diseño, los rollos hallados en las cercanías y las simples vasijas de cerámica de los habitantes son testimonio, en opinión de de Vaux, de un asentamiento de la secta esenia. Sabemos además de la presencia de los esenios en el del
Desierto de Judea y cerca Mar Muerto por los escritos de Plinio el Viejo (Historia Naturalis V, 17).
La opinión de que Qumrán era un centro esenio es refutada por aquellos que suponen que el lugar fue una villa, una posada o una fortaleza. Esta opinión no es apoyada por evidencias arqueológicas y la mayoría de los estudiosos aceptan la interpretación de de Vaux. Recientemente se encontró en Qumrán un ostracón (tiesto inscrito) con varias líneas en escritura hebrea. Es un contrato en el que un hombre llamado Honi dona sus posesiones, incluido un edificio, un olivar y un huerto de higueras, a un grupo llamado yajad (hebreo, juntos). Si esta lectura es correcta, sirve de evidencia para identificar a la secta que vivía en Qumrán, y el nombre por el cual los miembros del grupo se designaban así mismos. Este término aparece en otros manuscritos de los esenios.

QUMRAN
A fines del período del Primer Templo (siglos VIII - VII AEC) se estableció el primer asentamiento en el lugar. Se hallaron restos diversos de una pequeña granja fortificada o un fuerte judío. El sitio fue identificado por algunos como Secaca, o la Ciudad de la Sal, dos de las seis ciudades en el desierto territorio de Judá. (Josué 15:61-62).

El asentamiento en Qumrán se renovó a fines del siglo II AEC, probablemente durante el reinado del rey hasmoneo Juan Hircano I, cuando la estructura existente fue restaurada y ampliada. Entonces, a comienzos del siglo I AEC, durante el reinado de Alejandro Janeo, una renovada construcción determinó el diseño del lugar hasta su destrucción. Se construyó un acueducto desde un risco encima de Wadi Qumrán, varios cientos de metros al este del lugar. El agua de las inundaciones invernales era recolectada en un embalse a los pies del risco y de ahí fluía en el acueducto a Qumrán y llenaba las numerosas cisternas y mikvaot (baños rituales). El abastecimiento de agua era esencial para un asentamiento permanente en Qumrán, ya que las temperaturas de verano son extremadamente altas en el lugar.

Excavaciones en el exterior

El plano de Qumrán es único, no se parece en nada a otros asentamientos de la época con sus numerosos salones grandes, que indudablemente servían para funciones públicas y su número relativamente pequeño de barrios residenciales. La principal entrada al asentamiento estaba en el norte, a los pies de la torre de vigilancia. Las murallas de los edificios estaban hechas de piedras juntadas de los pies del risco y revestidas con un grueso estuco blanco grisáceo. Las ventanas y los umbrales estaban construidos con piedras bien labradas y los techos, como era común en ese período, eran de vigas de madera, paja y estuco.

El edificio principal de Qumrán tenía varias habitaciones, algunas obviamente de dos pisos de altura, dispuestas en torno a un patio central. En el extremo noroeste había una torre de vigilancia con murallas particularmente gruesas que se elevaba por encima del resto del asentamiento. La torre servía como punto de observación y advertencia y protegía al asentamiento contra las invasiones de tribus del desierto. Una habitación con bancos construidos a lo largo de sus paredes servía probablemente como punto de reunión para los miembros de la comunidad y probablemente como lugar para el estudio de la Torá (Biblia). Otros edificios, al sur y al este de la estructura principal, contenían largos salones, habitaciones y baños rituales. Uno de los grandes salones era para reuniones y servía como refectorio. En una bodega y en la cocina adyacente se encontraron pilas de cientos de vasijas de cerámica y un gran número de pequeñas fuentes para alimentos. En la parte sudoriental del sitio se descubrió un taller en el que se fabricaban las vasijas de cerámica para el uso de la comunidad. El taller incluía una batea para la preparación de la greda, una rueda de alfarería hecha de piedra y dos hornos redondos.

 Paisaje que rodea el emplazamiento, lugar de múltiples
cuevas. En una de ellas se descubrieron los pergaminos

A lo largo de todo el sitio se encontró un gran número de mikvaot (baños rituales). Excavadas en el suelo de marga, estaban impermeabilizadas con un grueso estuco gris. La amplia escalinata que conducía a su punto más bajo estaba a veces separada en el medio por una baja pared (20 cm.de alto) que separaba a los que descendían a la inmersión de quienes subían después de haberse purificado. Los baños rituales eran alimentados con agua del acueducto. Mikvaot similares a las de Qumrán eran típicas en los edificios públicos y privados de Jerusalem y de otros lugares durante el período del Segundo Templo. La Mishná (Masejet Mikvaot) señala la importancia de la inmersión en el agua para la purificación espiritual y enumera los requisitos para tales baños rituales. Las mikvaot en Qumrán estaban construidas de acuerdo con estos requisitos. Es inusitada la gran cantidad de estas instalaciones en Qumrán y el tamaño de algunas de ellas, en proporción al asentamiento. Estas probablemente servían a los miembros de la comunidad para inmersiones comunitarias, una parte central de sus rituales diarios.
Un terremoto dañó seriamente los edificios y las mikvaot de Qumrán en el año 31 AEC. Las excavaciones revelaron grietas en las paredes y una gruesa capa de cenizas de un incendio desatado en el lugar. El terremoto es mencionado por Josefo (Antigüedades 15, 121 y en adelante; Guerras I, 370 y siguientes).

El asentamiento en Qumrán fue abandonado inmediatamente después, hasta comienzos del siglo I EC, cuando miembros de la comunidad regresaron y se establecieron allí una vez más. Restauraron los edificios antiguos y los usaron, con varias adiciones y modificaciones. En el edificio principal había una gran habitación en la que se encontraron restos de bancos o mesas bajas hechos de barro y cubiertos con estuco por afuera, así como pequeños tinteros de greda. De acuerdo con el excavador, estos hallazgos indican que la habitación era un scriptorium, donde los escribas del asentamiento copiaban las sagradas escrituras y las leyes que regían a la comunidad.

Quizás sólo una docena de los líderes de la comunidad vivían permanentemente en Qumrán. La mayoría de los miembros de la secta, que probablemente alcanzaba un total de varios miles, vivían en pueblos y ciudades. Una gran comunidad esenia vivía en Jerusalem (de acuerdo con Flavio Josefo, el nombre de la puerta en la muralla sur de Jerusalem, en el Monte Sión, se llamaba la Puerta de los Esenios). Los miembros de la secta vivían por algunos períodos de tiempo en el desierto cerca de Qumrán, y durante las festividades y eventos comunitarios llegaban muchos más y vivían en las cercanías en carpas, cabañas y cuevas. En un estudio y excavaciones efectuados recientemente en las cuevas en las laderas de marga al norte del lugar, se encontraron vasijas de cerámica, lo que indicaría el uso de las cuevas para propósitos de vivienda. Círculos de piedra en las cercanías indican además la existencia de un campamento de tiendas.

Los edificios en Qumrán estaban encerrados en el este por una pared de grandes piedras. Detrás de ellas, las terrazas de marga se extendían por varios cientos de metros antes de terminar en un acantilado. Sobre esta superficie de marga había un gran cementerio con más de 1.000 tumbas, en hileras orientadas de norte a sur. Unas pocas de ellas fueron excavadas, revelando tumbas individuales muy simples, cavadas en la marga y cubiertas con una pila de piedras. La mayoría de los sepultados eran varones, aunque en el extremo del cementerio había también tumbas de mujeres y niños.

El asentamiento en Qumrán fue destruido durante la Guerra Judía contra Roma en el año 68 EC, y nunca fue repoblado.




LOS ROLLOS DEL MAR MUERTO
Rollos y otros objetos del período del Segundo Templo fueron encontrados en varias cuevas cerca de Qumrán, tanto en cuevas naturales como en los duros acantilados de piedra caliza al oeste del lugar y en cuevas excavadas en los acantilados de marga junto a Qumrán. Cuando el ejército romano se acercaba, los habitantes de Qumrán huyeron a las cuevas y ocultaron en ellas sus documentos. El seco clima de la región del Mar Muerto preservó dichos manuscritos, escritos en pergaminos, durante 2.000 años.
En la cueva No. 4, en el acantilado de marga al sur del sitio, los excavadores encontraron apenas 15.000 pequeños fragmentos de unos 600 manuscritos diferentes. Individuos en tiempos antiguos o beduinos modernos pueden haber retirado rollos de esta cueva, dejando solamente desechos. Esta cueva fue utilizada por los esenios como guenizá, un lugar para guardar textos sagrados deteriorados.
En las décadas de 1950 y 1960 fueron estudiadas y excavadas muchas cuevas en los cañones del Desierto de Judea a lo largo del Mar Muerto. Los documentos encontrados allí, y en las cuevas alrededor de Qumrán, incluyen copias de todos los libros de la Biblia (excepto el Rollo de Ester). El más famoso de ellos es el rollo completo de Isaías, que fue escrito en algún momento entre el siglo II AEC y la destrucción del lugar en el año 68 EC. Esta fecha se confirmó recientemente por una examinación de radiocarbono de una muestra del pergamino del rollo. Los libros de la biblioteca de Qumrán son considerados las copias más antiguas que existen de los libros de la Biblia. Tambien se encontraron en las cuevas cerca de Qumrán escritos de la secta esenia, cuyo centro espiritual estaba situado en ese lugar, 200 años antes de la destrucción de Jerusalem y del Templo.
Excavaciones en las cuevas de vivienda al norte de Qumrán fueron conducidas bajo la dirección de H. Eshel de la Universidad de Bar-Ilán y de M. Broshi del Museo Israel.

Fotos © Juan Jesús Ruiz González
Textos extraidos de la web del Ministerio de Asuntos Exteriores Israelí

miércoles, 26 de mayo de 2010

Basílica de la Transfiguración

No especifica el Evangelio dónde se transfiguró el Señor. Alude únicamente a un monte alto de la Galilea (Mc.9,2; Mt.17,1) que, en la segunda Carta de S.Pedro, donde es recordado nuevamente el episodio, se convierte, en clara referencia teológica, en el santo monte (2Pt.1,6-18). Mas la tradición de la comunidad cristiana de Palestina, ya desde los primeros siglos, ha identificado la montaña precisando que se trataba del Tabor.

 Vista desde el camino que lleva a la Basílica

En el "Tránsito de la Beata Virgen María", uno de tantos apócrifos relativos a la muerte y la asunción de la Virgen cuyo núcleo debe datarse en el II-III siglos d.C., se narra que llegada la hora del tránsito de la Virgen, bajó Cristo del cielo con una multitud de ángeles y acogió el alma de su amada madre: "y fue tan grande el fulgor de la luz y el suave perfume - escribe el autor - que cuantos allí estaban presentes cayeron postrados por tierra como cayeron los Apóstoles cuando Cristo se transfiguró ante ellos en el monte Tabor." Leemos también en el Apocalisis apócrifo de S.Juán el Teólogo: "Subió al cielo nuestro Señor Jesucristo, yo Juán, subí yo sólo al monte Tabor, allí donde ya nos había manifestado su divinidad inmaculada."


Esta tradición quedó definitivamente fijada en el siglo IV y generalizada en la celebración litúrgica. La Iglesia siria recuerda la fiesta de la Transfiguración como la fiesta del monte Tabor. Lo mismo se dice de la liturgia de la Iglesia bizantina en la que la fiesta es conocida con el nombre de To Taborion.

La víspera del 6 de agosto, fecha aceptada en toda la iglesia oriental y occidental para la celebración litúrgica en memoria de la Transfiguración, numerosos fieles de Nazaret y de Galilea suben al monte para celebrar allí la fiesta. En una fresca tarde de agosto la ascención a pie casi se convierte en una necesidad. Hay quien prefiere desviarse de la carretera sinuosa y llena de difíciles curvas, construída a principios del siglo por los religiosos Franciscanos y escalan la montaña entre arbustos, maleza y pinos, hasta llegar a la cima. El panorama es único e invita a semejantes "proezas".

Interior de la Basílica

A la cima de este monte llevó Jesús un día a sus discípulos predilectos. Así leemos en la paráfrasis del Apocalipsis apócrifo de Pedro: "Luego, mi Señor Jesucristo, nuestro rey, me dijo: subamos al monte santo. Y sus discípulos caminaros con él orando. Y he aquí que había allí dos hombres. Nosotros fuimos incapaces de fijar nuestros ojos en sus rostros. Resplandecía en ellos una luz más brillante que el Sol."



La basílica moderna construída por la Custodia de Tierra Santa siguiendo los planos del arquitecto Barluzzi, fué comenzada en el año 1921 e inaugurada en 1924. El arquitecto se inspiró en las iglesias de la Alta Siria, tanto en la fachada como en el interior. Las puertas de bronce pertenecen al escultor Tonnini, autor también de las estatuas de S. Francisco y de la Inmaculada conservadas en los ábsides laterales de la basílica, como lo es también de los candeleros en bronce que embellecen los altares. La basílica de tres naves ocupa el plano de la iglesia precedente de la época cruzada mandada construir por Tancredo príncipe de Galilea.




En el proyecto original el techo iluminaba el ambiente mediante grandes trozos de mármol que cubren directamente los de madera y que servían únicamente para hacer filtrar la deslumbrante luz que penetra de fuera. Luminosidad, por otra parte, con la que el arquitecto había querido subrayar el misterio de luz encerrado en la Transfiguración tal como lo cuenta el Evangelio. Las condiciones climáticas existentes en la cima de la montaña exigieron la copertura de cobre que quita, aunque no anula, el efecto deseado. Ahora la luz penetra a través del grande rosetón de la fachada y que después del mediodía ilumina el mosaico del ábside, obra de G.Villani, que representa a Jesús transfigurado ante tres de sus discípulos entre Elías y Moisés, que representan la Ley y los Profetas.



El arquitecto ha querido respetar, englobándolos, los restos de la iglesia y los oratorios anteriores. Las dos torres de la fachada están construídas encima de las capillas con ábsides medievales hoy dedicadas al recuerdo de Moisés y de Elías, decoradas con dos pinturas al fresco del pintor Villani que recuerda para Moisés el don de la Ley en el Sinai, y para Elías la apuesta con los Sacerdotes de Baal en el Carmelo.



Apenas entrados en la basílica, nos es posible divisar la antigua escalera cortada en la roca medieval. La escalera fue desviada hacia adelante por el arquitecto Barluzzi, por razones prácticas, a la altura de la tercera fila de columnas. La bóveda primitiva de la cripta cruzada está ahora cubierta por un mosaico, también de Villani, que recuerda las distintas transfiguraciones misteriosas de Jesús según la creencia cristiana: la encarnación, la Eúcaristía, la resurrección, el Cordero del apocalipsis, al final de los tiempos ("Y vi - leemos en el Apocalipsis -  entre el trono de Dios y los cuatro vivientes y los ancianos, un cordero que estaba en pie como degollado... y cantan un canto nuevo diciendo: Digno eres de recibir el libro y de abrir sus sellos, porque fuiste degollado y con tu sangre nos compraste a Dios a nosotros de toda tribú lengua pueblo y nación...").




Fotos © Juan Jesús Ruiz González
Textos extraidos de la web Monte Tabor

martes, 25 de mayo de 2010

Monte Tabor

Monte de Palestina, conocido en el Antiguo Testamento de los Setenta, en Jeremías y Oseas como Itabyrion, para los árabes es Jebel et Tur (el monte de los montes).

Iglesia de la Transfiguración

Lugar lleno de historia o tradición, en este monte la Profetisa Débora reunió secretamente a 10.000 israelitas bajo el mando de Barac, quienes luego arremetieron contra el ejército de Sisara, en el torrente de Cisón, obligándole a huir.


Cuando fue repartida la Tierra Prometida, el monte Tabor fue el límite entre Isacar y Zabulón. En sus laderas se mencionan localidades como Ceselet-Tabor, la ciudad de Zabulón, forma abreviada del nombre de la misma ciudad, siendo probablemente la Dabour de las ciudades galileas conquistadas por Ramsés II. Posteriormente, sólo aparece mencionada por Eusebio, quien se refiere a ella como Dabira, que corresponde a la actual Dabûriyé.



Durante la sublevación judía contra Roma, Josefo hizo construir una muralla de más de 3 km. de circunferencia para acoger a los sublevados. Plácido, teniente de Vespasiano, cargó con un ejército de 600 hombres a caballo contra los rebeldes, obligándoles a salir a campo abierto y derrotándolos después.


vista desde el Monte Tabor

En el siglo IV se fijó que en el Monte Tabor había tenido lugar la Transfiguración de Cristo. A partir de entonces fue lugar de peregrinación, construyéndose en su cima una basílica y varias iglesias y capillas. En el año 1101, monjes benedictinos reconstruyeron los lugares sagrados y levantaron una abadía, que debieron fortificar ante los ataques musulmanes. En el año 1187, tras la batalla de Hattin, los monjes debieron abandonar el lugar. Entre 1201 y 1212 Melek el Adel levantó una enorme fortaleza, ante la cual los Cruzados debieron retirarse en 1217. Un año más tarde fue demolida por Melek el Adel. Actualmente, la meseta del Monte aparece ocupada por franciscanos y monjes griegos. Su monumento más importante es la Iglesia de la Transfiguración.

Fotos © Juan Jesús Ruiz González 2010
Textos extraidos de la web Artehistoria

sábado, 22 de mayo de 2010

Paseo por el Mar de Galilea.

El Mar de Galilea, también llamado Mar o Lago de Tiberíades y Lago de Genesaret es un lago de agua dulce de Asia occidental, situado en la región del Próximo Oriente, y perteneciente a Israel, incluida una estrecha franja costera de 10 metros de anchura en su costa nororiental.

Su origen es tectónico, asociado al complejo del Valle del Gran Rift africano, de 21 km de longitud norte-sur y 13 km de longitud este-oeste, con una profundidad máxima de 48 m y una altura de 212 m bajo el nivel del mar (aprox. la mitad de lo que está el Mar Muerto bajo el nivel del mar, pero éste es hipersalado), lo que convierte al Mar de Galilea en el lago de agua dulce más bajo del mundo. Su punto de mayor profundidad se halla a 260 m bajo el nivel del mar, en tanto que su circunferencia máxima es de 53 km y su superficie de 166 km². Se ubica en las coordenadas 32°50′N 35°35′E / 32.833, 35.583.
Aparte de muchos otros manantiales, su mayor aporte hídrico procede de las aguas del río Jordán, que desemboca por su lado norte, y el cual desagua del lago por su lado sur. Ciudades notables a sus orillas son Tiberíades y Ein Gev. Las recientes obras de canalización han permitido el abastecimiento de agua dulce a las ciudades, así como la irrigación agrícola hasta el desierto del Néguev, al sur del país. Provee cerca de un 30% del agua potable para riego y consumo de Israel.
 
Este lago es importante para los cristianos, ya que creen que sobre estas aguas Jesús caminó en sus orillas. El lago se menciona en la Biblia desde la época de los reyes de Israel. En la orilla oeste se sitúa la ciudad de Tiberíades, construida por Herodes en honor al emperador romano Tiberio.

Fotos © Juan Jesús Ruiz González 2010
Textos extraidos de la web Wikipedia

martes, 18 de mayo de 2010

Cafarnaúm, la casa de Pedro

 

Es Cafarnaún el lugar donde Jesús vivió y en el que los Evangelios nos narran el mayor número de episodios de su vida.

Dejando a Nazaret Jesús vino a Cafarnaún (Mt 4,12-17; 9,1). Unido a Pedro paga la tasa del Templo de Jerusalén (Mt 17,24-27). Aquí llamó a los primeros discípulos (Mt 4,18-22; 9,9-13; Mc 1,16-20; 2,13-17; Lc 5,1-9; 5,27-32). Cura a un endemoniado (Mc 1,21-28; Lc 4,31-37). Cura a la suegra de Pedro (Mt 8,14-15; Mc 1,29-31; Lc 4,38-39). Cura a un paralítico (Mt 9,2-8; Mc 2,1-12; Lc 5,18-26). Cura al criado del Centurión (Mt 8,5-13; Lc 7,1-9; Jn 4,46-54).



En la Sinagoga de Cafarnaún en diversas ocasiones enseña y se declara El mismo "pan bajado del cielo" (Jn 6,26-59). Probablemente también otros episodios ocurrieron en Cafarnaún como el de la hemorroisa y la hija de Jairo (Mc 5,21-43), la curación del hombre de la mano seca (Mc 3,1-6). La Madre de Jesús estuvo también en Cafarnaún (Jn 2,12; Mc 3,21-31; Mt 12,46-50; Lc 8,19-21).

La actividad de Jesús se desenvuelve en las orillas del Lago, en la Sinagoga y en la "casa de Pedro" y Andrés, su hermano. (Mc 1,29).


 

La casa de Pedro no fue sólo residencia de Jesús sino también lugar donde Jesús impartía enseñanzas particulares a los suyos. Es, pues, esta casa la imagen de la Iglesia. Marcos hace particularmente notar este sentido de Iglesia que tenía la casa de Pedro. Habiendo ya proclamado las Parábolas y otras enseñanzas no lejos de Cafarnaún, en Tabgha, en la casa de Pedro daba enseñanzas privadas: "A vosotros os ha sido confiado el misterio del Reino de Dios; a los de fuera se les ha explicado todo en parábolas" (Mc 4,11). Se declaran distintos los de fuera de los de dentro que permanecían sentados a los pies de Jesús escuchando sus palabras. Son los muros de esta casa de Pedro, y la sala misma principal de la casa que se vió venerada por la primera generación de cristianos, la que fue trasformada en Iglesia, lugar de reunión y de culto.

 

El evangelista san Marcos nos describe en el capítulo tercero que Jesús estaba hablando en la sala principal de la casa a los que le seguían. Y que era tanta la gente, que ocupaban no solo la sala, sino también los patios y la entrada de la casa. En esto vienen de Nazaret su Madre y sus hermanos preocupados porque decían de Jesús que estaba loco. Al saber Jesús que su Madre y sus hermanos le buscaban dijo: aquellos que hacen la voluntad de mi Padre son mis hermanos, hermanas y madre. Los miembros de la casa de Pedro, de su familia y los que a ella se agregaban iban formando la nueva familia del Padre.

En el 1968 se reanudaron en Cafarnaún las excavaciones arqueológicas, en la zona de la isla n. 1, llamada sagrada porque en ella está la casa de Pedro, y existían los restos de una iglesia octogonal del siglo V que ya se había descubierto el año 1921. Habiendo sido levantado el mosaico, fueron encontrados tres estratos principales: En el primero se encontráron restos de casas privadas construidas en el siglo II antes de Cristo y se vieron habitadas hasta el siglo IV de nuestra era. En el segundo estrato, restos de la Domus-Ecclesia, es decir, la adaptación de la casa para reuniones de culto; en el tercer estrato: restos de la iglesia octogonal del siglo V.



Se han encontrado además fragmentos de revestimiento de color que adornaban la sala. No se encuentra aquí cerámica casera. Se ha de advertir que en todo Cafarnaún excavado es la sola sala con revestimiento en las paredes y en el pavimento. Esto nos lleva a concluir que la casa de Pedro, la sala venerada ya en la segunda mitad del siglo II era usada para reuniones de la Comunidad.

Sin interrupción en la ocupación de este lugar hasta fines del siglo IV se efectuan grandes cambios. La zona entera de la isla sacra fue circundado por un muro aislándola del resto de la ciudad en un perímetro de 112,25 m. Dos puertas abiertas respectivamente en los ángulos Nordeste y Suroeste daban acceso a la isla. Estos cambios llevaron a destruir algunas casas y establecer como centro de la isla la venerada sala, la que también sufrió algunos cambios. Fue puesto un nuevo pavimento y un nuevo techo, y en el interior fue dividido el espacio en dos partes por medio de un arco en dirección Norte-Sur. El muro del Norte fue también reconstruido mientras los otros tres permanecieron intactos. Al lado oriental fue preparado un atrio rectangular. La nueva disposición así como la construcción dividida en tres partes con un atrio al este y teniendo como centro un punto al oeste en el muro dieron al lugar un carácter típico de los edificios cultuales. Desde el punto de vista arqueológico esta Domus-Ecclesia del siglo IV constituye un hallazgo importante.


Un testimonio de la transformación de la casa de Pedro en Domus-Ecclesia nos lo ofrece el texto atribuido a la peregrina Egeria que visitó Tierra Santa al final del s. IV: "En Cafarnaún está la casa del Príncipe de los Apostoles (Pedro) que fue trasformada en iglesia, aunque las paredes quedaron las mismas". Las excavaciones arqueológicas han demostrado que esta descripción era fiel. Los abundantes restos de revestimiento con grafitos abundantes de peregrinos (en griego, arameo, siríaco, latín) en los que se invoca al Señor Jesucristo y a Pedro o que reproducen invocaciones litúrgicas y se adornan con cruces, confirman que el lugar era visitado y tenido en gran veneración por los cristianos.


Hacia la mitad del siglo V toda la isla sagrada se vió cubierta por una iglesia octagonal que fue obra de los bizantinos. Se ha de notar que para perpetuar la memoria de Pedro en su casa construyeron el octágono central sobre la sala venerada.

El Anónimo de Piacenza pasando por Cafarnaún hacia el 560-570 recuerda esta transformación: "Después llegamos a Cafarnaún a la casa de Pedro que ahora se ha convertido en Basílica".


Siguieron después siglos de abandono y Cafarnaún dejó de poderse localizar. El renacer de Cafarnaún se inició en este mismo siglo con la llegada de los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa al puesto en el año 1894.

El actual Memorial intenta conservar y proteger las veneradas ruinas del lugar donde Pedro hospedó al Maestro de Nazaret. Ofrecer al mismo tiempo a los peregrinos que visitan Cafarnaún la posibilidad de celebrar la Eucaristía sobre la casa de san Pedro en la ciudad en la que Jesús dijo: "Yo soy el pan bajado del cielo" (Jn 6,41).

Fotos © Juan Jesús Ruiz González 2010


 

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Fotos de Juan Jesús Ruiz González.
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